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Entendiendo el Sarampión: Una enfermedad prevenible y de alta transmisibilidad.

El sarampión es una enfermedad vírica altamente contagiosa que se transmite a través de gotas procedentes de la nariz, boca y faringe de personas infectadas. Su periodo de transmisibilidad es crítico, iniciando de uno a dos días antes de los síntomas (tres a cinco días antes de la erupción) y extendiéndose hasta cuatro días después de la aparición de las lesiones cutáneas.

  • Síntomas iniciales: fiebre alta, rinorrea (goteo nasal), tos, ojos rojos y llorosos y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas (Manchas de Koplik).
  • Evolución: varios días después aparece una erupción cutánea que inicia en cara y cuello, extendiéndose al resto del cuerpo.
  • Riesgos: aunque la mayoría se recupera en 2 a 3 semanas, puede causar complicaciones graves como ceguera, encefalitis, neumonía y diarrea intensa, especialmente en niños malnutridos o pacientes inmunodeprimidos.
  • Dato clave: el virus puede permanecer activo y contagioso en el aire o superficies hasta por 2 horas.

Recomendaciones esenciales para la comunidad.

La vacunación es la única herramienta eficaz, dado que no existe un tratamiento antiviral específico. Recomendamos a la población verificar sus esquemas:

1.  Niños y niñas (1 a 10 años): deben contar con dos dosis de la vacuna Triple Viral.
2. Refuerzo a los 18 meses: es vital para la inmunidad prolongada.
3. Personas nacidas entre 2009-2019: Deben completar su dosis de Sarampión-Rubéola.
4. Personal de riesgo: trabajadores de salud, turismo y transporte deben verificar sus antecedentes de vacunación.
5. Viajeros Internacionales: ante la proximidad de eventos masivos como la Copa Mundial de la FIFA 2026, es obligatorio vacunarse debido al incremento de brotes en diversos países.